martes, 22 de octubre de 2013

modernidad vs postmodernidad

es fácil atribuir un sentido maligno a la palabra modernidad y qué decir ya de “moderno” o “moderna”, términos completamente asociados en la actualidad con el fenómeno plástico-estético en general. no le falta razón a esta definición, ya que el ser moderno implica vivir en un momento presente y al corriente de los sucesos y posibilidades por las que atraviesa el universo conocido. ocurre que la ciencia y la mercadotecnia han llegado a un punto tal de desarrollo que su influencia llega hasta los planos más insospechados de la experiencia humana. así ocurre que si necesitas unas gafas y vas a comprarlas a una óptica el dependiente te mostrará preferentemente los modelos de pasta con todas sus ventajas, tú lo comprarás por algún mecanismo de persuasión del que serás víctima y luego irás por la calle reflejándote en los cristales de tus semejantes que llevarán un modelo similar aunque quizá en otra gama de color.
una visión marxista diría que “ser moderno es encontrarse en un ambiente que promete aventuras, poder, alegría, desarrollo, transformación de uno mismo y del mundo y que, al mismo tiempo, amenaza con destruir todo lo que tenemos, todo lo que conocemos, todo lo que somos”. y no en un mundo cualquiera, sino en el nuestro, donde “los procesos sociales se han multiplicado (descubrimientos científicos, conflictos laborales, transformaciones demográficas, expansión urbana, estadios nacionales, movimientos de masas), impulsados todos ellos, en última instancia, por el mercado mundial capitalista siempre en expansión y sujeto a drásticas fluctuaciones.” (Berman).
para los artistas de finales del siglo XIX la modernidad suponía una ruptura con la tradición clásica que sólo permitía la creación en torno a una serie de técnicas consagradas por los siglos y que ofrecían poca libertad. Klimt y sus contemporáneos vivieron la antesala de lo que fueron las vanguardias (Dadá, Surrealismo…), época en la que se crearon las más bellas y libres representaciones de la historia occidental. así pues, la apertura del mundo moderno artístico supone dar un paso más hacia la libertad, signifique ésta lo que sea y se encuentre o no en algún lugar de nuestra posibilidad humana. es innegable el valor positivo que se ha de atribuir a esa especie de tabula rassa que los modernistas trazaron con sus creaciones.
Walter Benjamin habla de la modernidad capitalista como una ensoñación colectiva de la que es necesario despertar. para ello propone desglosar toda la historia en un continuum y huir del absoluto presente en el que pretende sumergirnos la tiranía de la mercancía (en términos de los situacionistas). ayudad=s por conocimientos de antropología y un cierto interés por la creación mítica de símbolos podremos despertar. para ello necesitaremos ser pesimistas y desconfiados, callejear cual flaneur, leer, pensar… y organizar mientras tanto nuestro pesimismo.
a veces se comete el error de llamar moderna a un arquetipo social que aceptaría de mejor grado el término de posmoderna. y bien, ¿qué es la posmodernidad? es la fase de la historia que se sustenta en los cambios políticos, económicos y estratégicos que se produjeron a mediados del siglo XX y que en nuestra vida cotidiana se caracteriza por un consumo masificado tanto de objetos como de imágenes, una cultura hedonista que apunta a un confort generalizado y personalizado ofrecido por los imperios empresariales a través de las marcas. los teóricos de la posmodernidad anuncian que la lucha de clases ha muerto y nos encontramos en el fin de la historia. se trata obviamente de una interpretación unilateral que responde al interés del capitalismo tardío por recuperar su credibilidad a golpe de dogmatismo.
lo cierto es que las tesis del marxismo y sus interpretaciones siguen teniendo gran vigencia, no sólo en el aspecto teórico sino también en el práctico. muestra de ello son las cooperativas de trabajo o las redes de economía social que entretejen caminos y alternativas a la economía depredadora capitalista.
si Marx, Baudelaire, Benjamin, Klimt o Poe pertenecen a la modernidad y la posmodernidad que actualmente vivimos es un vacío ideológico general del que se sirve el poder para arrastrar a las masas hacia sus preceptos de consumo, voto a ciegas y conformismo, será nuestra capacidad para utopizar sobre el futuro la que nos dé la clave para superar esta fase de la historia. recuperemos a nuestros esquizofrénicos favoritos y demostremos que la lucha de clases no ha muerto. posposmodernidad al poder

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