lunes, 23 de septiembre de 2013

espacio tiempo

En el por qué de su trabajo, Bauman comienza exponiendo que los fluidos no se fijan en el espacio ni se atan al tiempo, en contraposición con los sólidos que tienen una clara dimensión espacial. Plantea que los fluidos están en constante cambio y que esa movilidad se asocia con levedad en el sentido que cuanto menos cargados nos desplacemos, tanto más rápido será nuestro avance. De ahí que la fluidez se puede relacionar con liquidez en tanto historia de la modernidad dentro de la conjunción tiempo/espacio.
El espíritu de la modernidad tiene a la emancipación como estandarte. La ruptura de las tradiciones como proceso de disolución de los sólidos, acaecía a una ruptura en la trama de las relaciones sociales y una invasión de la economía.
La disolución de lo sólidos, un rasgo permanente de la modernidad, ha adquirido un nuevo significado con la desaparición de las fuerzas capaces de mantener el orden y del sistema. Esas fuerzas se han redistribuido. Se rompieron moldes para crear otros, en donde las clases se estructuraron como nichos donde los individuos encontraron su identificación.
Dentro de la ruptura en la trama de relaciones se generaron muchas pautas. Pautas nuevas que chocan entre si con las antiguas que se contraponen con el movimiento de la modernidad. La construcción de esas nuevas pautas recaerá en el individuo.
En esta modernidad liquida, la velocidad de circulación, el desgaste, el reciclado es lo que genera ganancias y a su vez, lo que condiciona un modo de producción y trabajo. Es en esta vorágine donde los sujetos sociales reconfiguran sus estructuras, reconfigurando además las estructuras sociales que influyen de modo directo en la constitución de una nueva comunidad.
La modernidad es el cambio en la relación espacio y tiempo. La modernidad comienza cuando el tiempo y el espacio pueden ser teorizados de manera individual como estrategia de acción.
Qué es una sociedad? ¿Cómo se identifica? ¿Qué la compone? ¿Qué relación hay entre los elementos que la componen, y el mundo exterior? ¿La sociedad va hacia una modernidad, o ya esta en ella? ¿Qué es modernidad? ¿Solida? ¿Liquida? Tratar de responder a estas preguntas no es una tarea fácil, mucho menos si se trata de hacerlo objetivamente, sin prejuicios de ningún tipo. En Modernidad Liquida, Zygmunt Bauman[1], desde la sociología, trata de responder a estas preguntas.

En esta lectura, nos encontramos ante la prácticamente desaparición, por un lado, de ese sentido de pertenencia social del ser humano al volverse independiente. Cuando el ser humano tiene posibilidades reales de ser individual, la sociedad ya no es aquella suma de individualidades si no el conjunto de las mismas. Para Bauman, la modernidad liquida, es como si la posibilidad de una modernidad fructífera y verdadera, se nos escapara de entre las manos como agua entre los dedos. Este estado físico, es aplicado a esta teoría de modernidad en el sentido de que, posterior a la segunda guerra mundial, nos encontramos con, por lo menos, tres décadas de continuo y prospero desarrollo (aquí valdría la pena señalar o definir que entendemos por tal) en donde el ser humano encuentra tierra firme donde ser y relacionarse con los demás. Un capitalismo sólido, en una modernidad sólida. Sin embargo, años más tarde, este mismo desarrollo, traducido en la ciencia y la tecnología, así como también en lo político, económico, intercambio cultural, apertura de mercados, globalización, ha llevado al ser humano a alejarse de aquello con lo que se mantenía unido, la sociedad. Es decir, de una sociedad sólida pasa a una sociedad liquida, maleable, escurridiza, que fluye, en un capitalismo liviano.

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