En el por qué de su trabajo, Bauman comienza exponiendo que los fluidos
no se fijan en el espacio ni se atan al tiempo, en contraposición con
los sólidos que tienen una clara dimensión espacial. Plantea que los
fluidos están en constante cambio y que esa movilidad se asocia con
levedad en el sentido que cuanto menos cargados nos desplacemos, tanto
más rápido será nuestro avance. De ahí que la fluidez se puede
relacionar con liquidez en tanto historia de la modernidad dentro de la
conjunción tiempo/espacio.
El espíritu de la modernidad tiene a la emancipación como estandarte. La
ruptura de las tradiciones como proceso de disolución de los sólidos,
acaecía a una ruptura en la trama de las relaciones sociales y una
invasión de la economía.
La disolución de lo sólidos, un rasgo permanente de la modernidad, ha
adquirido un nuevo significado con la desaparición de las fuerzas
capaces de mantener el orden y del sistema. Esas fuerzas se han
redistribuido. Se rompieron moldes para crear otros, en donde las clases
se estructuraron como nichos donde los individuos encontraron su
identificación.
Dentro de la ruptura en la trama de relaciones se generaron muchas
pautas. Pautas nuevas que chocan entre si con las antiguas que se
contraponen con el movimiento de la modernidad. La construcción de esas
nuevas pautas recaerá en el individuo.
En esta modernidad liquida, la velocidad de circulación, el desgaste, el
reciclado es lo que genera ganancias y a su vez, lo que condiciona un
modo de producción y trabajo. Es en esta vorágine donde los sujetos
sociales reconfiguran sus estructuras, reconfigurando además las
estructuras sociales que influyen de modo directo en la constitución de
una nueva comunidad.
La modernidad es el cambio en la relación espacio y tiempo. La
modernidad comienza cuando el tiempo y el espacio pueden ser teorizados
de manera individual como estrategia de acción.
Qué es una sociedad? ¿Cómo se identifica? ¿Qué la compone? ¿Qué relación
hay entre los elementos que la componen, y el mundo exterior? ¿La
sociedad va hacia una modernidad, o ya esta en ella? ¿Qué es modernidad?
¿Solida? ¿Liquida? Tratar de responder a estas preguntas no es una
tarea fácil, mucho menos si se trata de hacerlo objetivamente, sin
prejuicios de ningún tipo. En Modernidad Liquida, Zygmunt Bauman[1],
desde la sociología, trata de responder a estas preguntas.
En esta lectura, nos encontramos ante la prácticamente desaparición, por
un lado, de ese sentido de pertenencia social del ser humano al
volverse independiente. Cuando el ser humano tiene posibilidades reales
de ser individual, la sociedad ya no es aquella suma de individualidades
si no el conjunto de las mismas. Para Bauman, la modernidad liquida, es
como si la posibilidad de una modernidad fructífera y verdadera, se nos
escapara de entre las manos como agua entre los dedos. Este estado
físico, es aplicado a esta teoría de modernidad en el sentido de que,
posterior a la segunda guerra mundial, nos encontramos con, por lo
menos, tres décadas de continuo y prospero desarrollo (aquí valdría la
pena señalar o definir que entendemos por tal) en donde el ser humano
encuentra tierra firme donde ser y relacionarse con los demás. Un
capitalismo sólido, en una modernidad sólida. Sin embargo, años más
tarde, este mismo desarrollo, traducido en la ciencia y la tecnología,
así como también en lo político, económico, intercambio cultural,
apertura de mercados, globalización, ha llevado al ser humano a alejarse
de aquello con lo que se mantenía unido, la sociedad. Es decir, de una
sociedad sólida pasa a una sociedad liquida, maleable, escurridiza, que
fluye, en un capitalismo liviano.
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